El dolor no es una mercancía

Por: Marisela Gutiérrez
No escribo para agradar, escribo para que despierten
Lunes, 29 De Junio 2026.- La verdad es que, a veces, uno piensa que el Código Penal no debería ser tan drástico con los medios de comunicación. Pero también es cierto que quienes dirigen muchos de esos medios, en ocasiones, terminan siendo igual de drásticos con el dolor ajeno.
Hay quienes viven de las tragedias y del sufrimiento humano. Pareciera que el dolor de las personas no los conmueve, sino que se convierte en una oportunidad para generar morbo, audiencia y beneficios económicos.
¿Cómo se puede hacer dinero con las tragedias de los demás? ¿Cómo se puede brillar frente a una cámara presentando el sufrimiento humano? ¿Cómo se puede sentir satisfacción por ser el protagonista de la cobertura de una catástrofe, mientras se deja de lado el deber de servir como puente para canalizar ayuda, exigir respuestas de las autoridades o motivar la solidaridad?
Cada tragedia, sin importar el país donde ocurra, debe convertirse en una reflexión para todos. Los medios de comunicación, la televisión, las plataformas digitales y las redes sociales deberían unirse en una sola voz de solidaridad y esperanza, más que competir por obtener más reproducciones, más «likes» o mayores ingresos.
El periodismo tiene la misión de informar, pero también la responsabilidad de hacerlo con sensibilidad, ética y respeto por quienes hoy atraviesan el momento más difícil de sus vidas.





