EE. UU. profundiza su ofensiva en aguas internacionales y hunde con misiles dos “lanchas narco”: seis muertos

El Pentágono pidió atribuirlos a “organizaciones terroristas”. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, publicó el video y dijo que actuó por orden de Trump.
Estados Unidos atacó y hundió el domingo dos embarcaciones en el Pacífico oriental, en un operativo ordenado por el presidente Donald Trump y ejecutado por el Pentágono. Según informó el secretario de Defensa, Pete Hegseth, las naves estaban señaladas como parte de una ruta de narcotráfico, viajaban con tres personas cada una y todos murieron. El Gobierno difundió un video del impacto y confirmó que la operación ocurrió en aguas internacionales, sin heridos entre las fuerzas estadounidenses. Los nuevos ataques elevan a 76 el número total de muertos en la controvertida ofensiva antidrogas de Washington en aguas internacionales.
El anuncio fue difundido en X junto con un video, subido por la propia cuenta oficial de Hegseth, que muestra el impacto sobre las embarcaciones y su explosión. El Pentágono sostuvo que las acciones se desarrollaron en aguas internacionales y que no hubo bajas entre las fuerzas estadounidenses.
En su mensaje en X, Pete Hegseth atribuyó los ataques “directamente a una orden del presidente Trump” y sostuvo que la inteligencia estadounidense había identificado a las embarcaciones como “operadas por organizaciones terroristas designadas”. Según el funcionario, las naves transportaban narcóticos y navegaban por una ruta de tráfico ya conocida en el Pacífico oriental, con tres hombres a bordo en cada caso. Hegseth afirmó además que los misiles se lanzaron en aguas internacionales, que los seis tripulantes murieron y que no hubo heridos estadounidenses, para luego reforzar el mensaje político: bajo el liderazgo de Trump, dijo, EE. UU. está “protegiendo la patria y eliminando a estos terroristas del narcotráfico que buscan dañar a nuestro país y a su gente”.
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Sin embargo, desde el inicio de la campaña el Gobierno no ha publicado pruebas públicas concluyentes que permitan verificar la vinculación de cada embarcación con el tráfico. Organizaciones de derechos humanos, legisladores y varios gobiernos de la región han expresado su alarma por la ausencia de procesos judiciales y por lo que definen como «ejecuciones extrajudiciales».

Los ataques contra lo que Washington describe como «embarcaciones de narcotraficantes» comenzaron a principios de septiembre y se han multiplicado en el Caribe y el Pacífico. Con los dos incidentes del domingo, las autoridades estadounidenses elevan a más de 70 el número total de muertos atribuidos a esta campaña. La escalada coincide con un incremento de activos militares estadounidenses en la región, incluidos despliegues en el Caribe y ejercicios con países aliadas, en un cuadro que críticos interpretan también como presión sobre el régimen de Venezuela.
Críticas internacionales y repercusiones políticas
La acción desató condenas y preguntas sobre su legalidad. Legisladores de ambos partidos en el Congreso estadounidense han reclamado información y algunos —como el senador Rand Paul— calificaron las operaciones como “ejecuciones extrajudiciales” por falta de supervisión legislativa. A su vez, gobiernos de la región, y en particular Caracas y Bogotá en distintos momentos, han cuestionado la operación y pedido investigaciones.
ONGs de derechos humanos y expertos en derecho internacional advierten que atacar y matar a personas sin proceso judicial podría vulnerar normas internacionales y generar responsabilidades diplomáticas y legales para Estados Unidos.
La campaña militar estadounidense abrió un debate político, jurídico y diplomático que crece a medida que se multiplican los ataques. Según The New York Times, especialistas en derecho internacional advierten que el Pentágono publica videos y comunicados oficiales pero no ofrece evidencia verificable sobre la carga de las embarcaciones, sus tripulantes o la estructura criminal detrás de cada operativo, lo que dificulta auditar la legalidad de las muertes.
A esto se suma una discusión interna en Washington. Legisladores demócratas y republicanos cuestionan que la Casa Blanca avance con operaciones letales en aguas internacionales sin autorización del Congreso, una práctica que —señalan— tensiona los límites del poder presidencial. El senador Rand Paul calificó incluso los ataques como “ejecuciones extrajudiciales” y reclamó información formal sobre el marco legal que los sustenta.
En el plano regional, analistas citados por la BBC y el propio NYT advierten que el creciente despliegue militar en el Caribe y el Pacífico, sumado a la retórica de la administración Trump, eleva el riesgo de incidentes diplomáticos y choques armados, especialmente con Venezuela y Colombia, desde donde habrían partido varias de las embarcaciones atacadas. Según estas fuentes, la combinación de misiles, portaviones y ejercicios conjuntos configura un escenario de alta sensibilidad geopolítica, con potencial para desestabilizar la zona.
El Pentágono ha venido publicando incidentes con regularidad en la cuenta de Hegseth; es probable que continúen los anuncios mientras dure el despliegue naval y la campaña que la Casa Blanca presenta como «ofensiva contra el narcotráfico». Al mismo tiempo, crecen las demandas de transparencia y los pedidos en foros internacionales para que se investigue si las muertes se produjeron conforme al derecho internacional.
Prensa AP



