Por: Marisela Gutiérrez, Sabado 29 De Noviembre 2025.-

No escribo para agradar, escribo para que despierten

Es profundamente preocupante ver cómo algunos padres, luego de cometer errores, condenan a sus propios hijos como si fueran los culpables de sus desgracias.

Demuestran una crueldad desgarradora hacia un ser que ellos mismos trajeron al mundo, mostrando su falta de afecto y responsabilidad sin el más mínimo remordimiento.

El desinterés y la falta de cariño de algunos padres no solo dejan huellas, sino que abren heridas difíciles de sanar. Para algunos hijos, ese abandono despierta el deseo de comprender y buscar respuestas; para otros, lamentablemente, solo siembra un odio profundo y doloroso.

Los padres deben entender una verdad inevitable: lo que no se paga en llanto, se paga con suspiro.

No hay castigo más triste que ver a un hijo asumir que su propio padre fue su verdugo.