
Esto lo presentó como una promesa de liberar grandes cantidades de riqueza petrolera para el pueblo venezolano, pero también para Estados Unidos, y como una exigencia de Trump de «estabilidad» en los países cercanos a Estados Unidos.
Dijo que el secretario de Estado, Marco Rubio, había hablado con Rodríguez, quien se mostró «amable» y parecía dispuesta a cooperar. Sin embargo, poco después, Rodríguez pareció contradecirlo, afirmando en un discurso televisado que el gobierno venezolano estaba listo para defender el país y manteniendo que Maduro seguía al mando.
Trump fue presionado para que diera detalles, pero se mantuvo en su habitual ambigüedad. Al preguntarle si Estados Unidos enviaría tropas terrestres, solo dijo que no le asustaba la idea de desplegar tropas sobre el terreno. Y al preguntarle sobre la figura de la oposición, María Corina Machado, Trump dijo que le resultaría difícil liderar, ya que no contaba con el «respeto» popular.
Solo eso ya indicará a algunos en Venezuela, en particular a los partidarios de Machado, que Trump no se toma en serio la idea de apoyar a Venezuela para que tenga un futuro democrático o justo, sino que su verdadero objetivo es saquear sus riquezas petroleras.
Fuente: BBC



