Semana Santa: tradición, respeto y los debates innecesarios de cada año

Por Feliz Ogandoo De La Rosa (Robert Ogando ) Lunes 30 De Marzo 2026.- Como cada lunes, hoy abordo un tema que, lejos de perder vigencia, se repite año tras año: los debates innecesarios en torno a la Semana Santa, una de las fechas más sagradas y significativas para el pueblo cristiano.

La llamada Semana Mayor no es una simple pausa en el calendario. Es un tiempo profundamente espiritual, dedicado a la reflexión, al recogimiento familiar y al fortalecimiento de la fe. Sin embargo, resulta preocupante observar cómo, con el paso de los años y bajo distintos gobiernos, esta solemnidad ha sido objeto de intervenciones, modificaciones y hasta intentos de “modernización” que muchos consideran inapropiados.
¿Pero por qué estos debates son innecesarios?
Sencillamente porque la esencia de esta semana no debe ser alterada. No estamos hablando de una festividad cualquiera, sino del recuerdo de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, un acontecimiento que ha marcado generaciones y que forma parte del arraigo cultural y religioso de nuestro pueblo.
Lamentablemente, cada año vemos cómo algunas decisiones parecen responder más a la búsqueda de notoriedad mediática o a intereses políticos que al respeto por las tradiciones. Estas acciones no solo resultan inoportunas, sino que también son percibidas como una falta de sensibilidad hacia los creyentes.
La Semana Santa debe mantenerse como lo que siempre ha sido: un espacio de paz, de silencio, de introspección y de unión familiar. Desde niños se nos enseñó a vivir estos días con respeto, evitando excesos y valorando el significado espiritual que representan. Cambiar ese “guion” es desconocer una herencia cultural que ha sido transmitida de generación en generación.
No se trata de imponer creencias, sino de respetar un orden que ha prevalecido durante décadas, incluso siglos. En muchos países, estas tradiciones se conservan con firmeza, como muestra de identidad y respeto a la fe de sus ciudadanos.
Por eso, más que reinventar o intervenir, lo que corresponde es preservar. Mantener viva la esencia de la Semana Mayor es también una forma de honrar nuestras raíces y de fomentar valores que tanta falta hacen en la sociedad actual.
Que esta Semana Santa sea, como debe ser, un tiempo de recogimiento, de reflexión sincera y de paz. Y que entendamos, de una vez por todas, que hay tradiciones que no necesitan cambios, sino respeto.



