Cuidemos a la Fuerza del Pueblo como la niña de nuestros ojos

Por: Jesús Féliz, Viernes 13 De Febrero 2026.- La política responsable no se construye desde la improvisación ni desde los egos desbordados, sino desde la visión colectiva y el compromiso con una causa superior. En ese sentido, el partido Fuerza del Pueblo ha dado un paso firme y necesario al culminar su proceso de reestructuración y renovación de sus direcciones políticas y territoriales, consolidando una organización más fuerte, moderna y cohesionada.
Este proceso, lejos de ser un simple trámite interno, representa una demostración de madurez institucional. En todo partido con reales posibilidades de poder es natural que surjan competencias entre militantes para ocupar posiciones de liderazgo. Lo esencial es que estas aspiraciones se canalicen con transparencia, respeto mutuo y disciplina, principios fundamentales de una verdadera democracia partidaria. Cuando se respetan las reglas del juego, gana el partido; cuando se imponen los intereses personales, pierde el proyecto colectivo.
Hoy más que nunca corresponde reencontrarnos, unir voluntades y abrir espacios para que todos y todas podamos aportar desde nuestras capacidades y experiencias. La Fuerza del Pueblo no es patrimonio de un grupo ni de una corriente: es un instrumento de esperanza para millones de dominicanos que anhelan un país con mayor justicia social, institucionalidad y oportunidades.
El reto inmediato es claro y desafiante: conquistar las alcaldías, fortalecer la representación congresual y construir una mayoría sólida que permita alcanzar la victoria en primera vuelta, bajo el liderazgo probado y visionario del doctor Leonel Fernández. Para lograrlo, se requiere unidad real, trabajo constante y una militancia comprometida con los valores que dieron origen a este proyecto político.
Cuidar a la Fuerza del Pueblo como la niña de nuestros ojos implica defenderla de divisiones internas, de prácticas impropias y de discursos que debilitan la confianza ciudadana. Implica, también, asumir que el adversario no está dentro, sino fuera, y que solo con cohesión, humildad y sentido histórico podremos cumplir la misión que el pueblo dominicano espera de nosotros.
El momento es ahora. La historia nos observa y el futuro nos reclama responsabilidad. Unidad, disciplina y visión deben ser nuestras banderas. Solo así la Fuerza del Pueblo seguirá creciendo y consolidándose como la verdadera alternativa de poder para la República Dominicana.



