Seattle Seahawks Conquista su Segundo Super Bowl en su Historia al Vencer a Los Patriots 29-13

Seattle Seahawks, el ruidoso campeón del Super Bowl que está a la venta: el testamento de Paul Allen, una albacea en apuros y una operación de 5 mil millones de dólares
- Acaba de coronarse rey de la NFL tras vencer a New England Patriots por 29-13 en Santa Clara.
- Su viejo dueño, uno de los cofundadores de Microsoft, ordenó antes de su muerte que fuera vendido.
- Hoy lo maneja un fideocomiso a cargo de su hermana, pero tiene los días contados.

Seattle atraviesa días intensos, dentro y fuera del campo de juego. Los Seahawks acaban de consagrarse campeones del Super Bowl LX tras imponerse 29-13 a los New England Patriots, pero casi en paralelo se confirmó una noticia de alto impacto: la franquicia será puesta a la venta. La decisión no tiene relación con el presente deportivo ni con la reciente consagración, sino que responde a una disposición establecida en la herencia de su histórico propietario, Paul Allen, fundador de Microsoft junto a su viejo amigo Bill Gates.
El anuncio repercute de lleno en la NFL, ya que se trata de una de las organizaciones más sólidas y valiosas de toda la liga. Seattle atraviesa uno de los mejores momentos de su historia reciente, respaldado por un título que potencia su prestigio deportivo, aunque al mismo tiempo quedó inmerso en un proceso institucional que desembocará en un cambio de dueño, bajo la supervisión directa de la liga y del fideicomiso que administra el patrimonio de Allen con su hermana Jody, que este domingo recibió el trofeo Vince Lombardi, como principal albacea.
Una historia forjada con carácter y el apoyo de «La 12»
Los Seahawks nacieron en 1976, como parte de la expansión de la NFL, y durante sus primeros años transitaron un camino irregular. Con el paso del tiempo, la franquicia fue construyendo una identidad propia: un fuerte vínculo con su gente, un estadio que se convirtió en una verdadera fortaleza y una cultura competitiva que terminó por volverla temible.
De hecho, parte de la identidad de los Seahawks se explica lejos de las estadísticas. “La 12”, como se conoce a la hinchada de Seattle, es desde hace años un factor determinante en la NFL. El apodo nació cuando la franquicia decidió retirar el número 12 en honor a sus fanáticos, reconociéndolos como el “jugador número doce” en el campo. En el Lumen Field, también propiedad de la familia Allen, el ruido no es un detalle: es una herramienta competitiva que condiciona a los rivales y potencia a un equipo acostumbrado a hacerse fuerte en casa.
El estadio de Seattle llegó a registrar algunos de los niveles de sonido más altos del deporte profesional, al punto de provocar interrupciones, errores de comunicación y castigos por salidas en falso de los equipos visitantes. La comparación surge casi de manera inevitable. La 12 de Seattle suele ser asociada, en espíritu, con La 12 de Boca: presencia permanente, presión sonora y una relación simbiótica con el equipo. No se canta lo mismo ni se vive de la misma manera, pero en ambos casos el mensaje es claro. Cuando el local juega en casa, el rival sabe que no solo enfrenta a once jugadores, sino también a una multitud que hace sentir su peso.

Así, con esas herramientos, la consagración en 2014 en el Super Bowl XLVIII, la histórica defensa de la Legion of Boom y la presencia constante en los primeros planos terminaron de consolidar a Seattle como una marca fuerte dentro de la liga. El título conseguido en la noche del domingo en el Levi’s Stadium, logrado con autoridad y a pura defensa de la mano del Dark Side frente a New England, no hizo más que reafirmar esa tradición y devolver al equipo a lo más alto de la NFL.
Paul Allen, el dueño que cambió el destino
El gran punto de inflexión llegó en 1997, cuando Paul Allen, compró la franquicia a cambio de 200 millones de dólares. En aquel contexto, los Seahawks atravesaban un momento institucional delicado e incluso existía el riesgo concreto de una mudanza. Allen no solo garantizó la continuidad del equipo en Seattle, sino que promovió una transformación profunda, basada en inversión en infraestructura, ambición deportiva y una mirada estratégica de largo plazo.
Allen murió en 2018, y su legado pasó a ser administrado por un fideicomiso creado específicamente para gestionar su herencia. Desde entonces, la conducción quedó en manos de su hermana, Jody Allen, quien asumió como cabeza visible de ese esquema y responsable de cumplir con las disposiciones establecidas por el empresario.
Una venta escrita de antemano
La salida al mercado de los Seahawks no responde a una crisis ni a un desgaste deportivo. Está escrita, literalmente, en los documentos. El fideicomiso de Paul Allen establece que sus activos deportivos -entre ellos la franquicia de Seattle- deben ser vendidos, y que los fondos recaudados se destinen a causas filantrópicas, uno de los pilares centrales de la vida y la obra del empresario.
Por ese motivo, más allá del presente exitoso y del reciente título, la franquicia debe cambiar de manos. Jody Allen no puede conservar el equipo ni transferirlo a otro miembro de la familia: su función es administrar el proceso y llevar adelante la venta hasta concretar la operación.

El valor del campeón y el camino a seguir
Las valuaciones actuales ubican a los Seattle Seahawks entre las franquicias más caras de la NFL, con un valor estimado de entre 4.500 y 5.000 millones de dólares, una cifra acorde al crecimiento sostenido de la liga y que incluso podría incrementarse tras la consagración en el Super Bowl.
El proceso, de todos modos, no será inmediato. Cualquier comprador o grupo inversor deberá cumplir con los requisitos financieros exigidos por la NFL y obtener la aprobación de al menos el 75% de los propietarios. Además, la liga evaluará el perfil del candidato, su plan de gestión y su compromiso con mantener al equipo en Seattle.
Mientras tanto, la ciudad celebra. Seattle vuelve a ser campeón del fútbol americano. Pero, como suele ocurrir en el deporte profesional, el éxito dentro del campo convive con decisiones que exceden el juego. Los Seahawks reinan hoy en la NFL, aunque saben que en muy poco tiempo tendrá un nuevo patrón.




